Desmitificando la IA agéntica en el mundo tecnológico

Sabemos que el mundo tecnológico siempre está en constante cambio y evolución, pero ¿realmente todo lo que brilla es oro? Recientemente, el término “IA agéntica” se ha convertido en el tema de conversación en la industria, asemejándose a una Coca-Cola en el desierto. Sin embargo, parece que la realidad dista mucho de lo que se nos está presentando.

La moda de la IA agéntica

Las empresas están adhiriendo el término “agentes de IA” a sus productos y servicios, en un intento de mantenerse actualizadas con las últimas tendencias. Pero aquí es donde surge el problema, la mayoría de estos “agentes” carecen de la autenticidad de lo que realmente significa ser parte de la IA agéntica.

El caso de Qualcomm

Tomemos como ejemplo al Snapdragon Summit de Qualcomm. Famosamente conocido por su amor a los “agentes”, Qualcomm terminó presentando poco más que palabras y ninguna demostración real de productos dentro de esta esfera de la IA agéntica.

Todo es más de lo mismo

El enfado de la industria es evidente. Frases como “Es parecido a eso del IoT, del Big Data, de la Blockchain” son cada vez más comunes en los comentarios de los expertos. Es evidente que la frustración crece a medida que las promesas se quedan en sólo eso, promesas.

Una chispa de esperanza en la IA agéntica

No todo es negativo, algunas empresas líderes en la industria de la IA están trabajando arduamente para desarrollar agentes verdaderamente eficientes para ventas, atención al cliente y procesos fabriles. A pesar de que todavía queda mucho camino por recorrer, es importante reconocer los avances logrados.

El futuro de la IA agéntica

La “revolución” de la IA agéntica todavía está en pañales, eso es innegable. Pero eso no significa que no tenga un futuro. “Seguro es el futuro, pero tampoco para que nos pensemos que ya llegó,” como expresó acertadamente una sabia abuela tech.

Conclusión

En este tecnomundo hipermoderno deberíamos aprender a distinguir entre el verdadero avance tecnológico y las palabras rimbombantes que a menudo resultan ser, como diríamos en criollo, puro humo.